
En este viaje en el que se ha cumplido a rajatabla lo de los seis grados de separación hemos aprendido mucho, a todos los niveles, aunque a priori no lo parecía.
Pensaba que por una vez estaría alejada de la danza durante tres semanas completas y aunque no me hacía nada de gracia me había hecho tanto a la idea que cuando no se cumplió me cogió por sorpresa, como si no fuera conmigo.
Y es que bailar hemos bailado... y aprender también hemos aprendido. Personalmente, esta experiencia me ha acercado mucho más a la danza tribal... si es que eso era posible.
Todo se ha convertido en música y danza en
Marruecos, desde el primer día:
- el primer día o noche, en el que dos belgas cogieron una guitarra española y una darbuka y se pusieron a improvisar para todos nosotros...
- los ritmos hipnotizadores de Djemaa el-Fna;
- la serenata en Ouarzazate, con una botella, una bandeja y las voces rotundas y sensuales de nuestros acompañantes;
- las mujeres con panderos y sus voces, con infinidad de zaghareets en la boda bereber; la orquesta que incitaba a los hombres a bailar en la misma boda;
- los djembes y darbukas tocados por Hassan, Moha, Ahmed, Hassan... que hicieron que Mbarak y Amina se animaran a bailar..
- Joanna y Amina cantando canciones españolas en el 4x4 camino del desierto, acompañadas por el eco de Ahmed... Mbarak y Ahmed cantando canciones bereberes...
- el djembe tocado por Bosso bajo las estrellas en el desierto de Merzouga, que hizo que me estrenara enseñando un par de pasos a Joana y Ahmed y bailando a mi aire en esas preciosas arenas anaranjadas;
- los panderos tocados por el grupo de música gwana en Merzouga y su danza hombres/mujeres.. imposible resistirse a los ritmos, lo que consiguió que llamará la atención de niños y no tan niños;
- la banda sonora de Amina en el coche de Damià y Núria;
- la música que salía de los altavoces de la "Rambla" de Fes;
- los niños tocando mis zaggats en Chaouen... yo bailando con las chicas en la puerta de su casa intentando que nadie nos viera;
- la música que salía de las manos de Imane, su madre y las demás chicas en Chaouen y que se trasmitía a través de las palanganas, de la mesita... sus zaghareets impresionantes... los bailes con ellas en su sala... la orquesta de la boda a la que nos invitaron espontaneamente... el no parar de bailar a su ritmo en una sala hiperpequeña bajo la atenta y divertida mirada de las invitadas a la boda;
- las canciones de boda llenas de zaghareets que se escuchaban por todos los rincones;
- los djembes sonando mientras Joana, Amina y yo hacíamos la cena... el bailar en la cocina sin agobiarme por nada... el juguetear mientras bailaba con Joanna y Hassan... el bailar bajo las estrellas en el Albergue mientras Hassan tocaba el djembe y todos nos miraban...
- Adam improvisando para nosotras con sus manos en la mesa para que bailáramos tribal juntas...
- Amina encantada de poder tocar con cualquier cosa y no estar limitada por ritmos concretos...
TODO es música. TODO se convierte en danza. TODO te acerca a la gente de allí, a su tierra.Bailan con alegría. Bailan planas. Bailan marcando culo. Bailan despreocupadamente. Suenan zaghareets de alegría por allí por donde te muevas.
El viaje me ha cambiado a muchos niveles. También ha cambiado mi manera de bailar. He cogido mucha más confianza (cosas de la improvisación) y quiero mucho más, si es que eso era posible, esta danza que tanto me está dando. Ahora toca transmitirlo...
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